Experiencias de creación que invitan a explorar el cuerpo como historia viva, descubriendo cómo las historias personales y colectivas se expresan en gestos, movimientos, posturas, espacios, objetos, sonidos y relaciones.
A través de fotografía, video, voz, escritura, movimiento y paisaje sonoro, los participantes desarrollan recursos para comprenderse, representarse y compartir relatos propios.
El proceso fortalece la creatividad, la expresión, la escucha y la agencia narrativa, evitando reducir a las personas a categorías institucionales o experiencias de victimización. Los talleres pueden producir autorretratos, videodiarios, relatos colectivos y piezas construidas desde sus propias voces, destinadas a memorias comunitarias, procesos pedagógicos, campañas de sensibilización o estrategias de comunicación participativa.